Las Palabras y Las Cosas 

Galería 12:00 (Bogotá) 2015

Hay gente que espera señales del mundo. Y otra gente que no las espera sino que las hace aparecer, las saca de esta sopa confusa donde vivimos, este sancocho turbio y poblado, y encuentra ahí señales de un orden superando la confusión y caos que es lo único que muchos vemos.

Los primeros, al recibir una sopa de letras se quedan mirándola intensamente a ver si encuentran un mensaje compuesto de consonantes y vocales, esperando que salgan a flote, como un milagro, frases claras entre los pedacitos de zanahoria y apio, entre las arvejas arrugadas y el cilantro.

Los primeros, al recibir una sopa de letras se quedan mirándola intensamente a ver si encuentran un mensaje compuesto de consonantes y vocales, esperando que salgan a flote, como un milagro, frases claras entre los pedacitos de zanahoria y apio, entre las arvejas arrugadas y el cilantro.

Henry Palacio no es de los que espera. Él va y arma, como un alumno aplicado, las frases que quiere encontrar. Es un trabajo simple pero oneroso. Y las frases que encuentra, sacadas de ejercicios escolares, se refieren a disciplinas diversas: gramática, matemática, física.

Pero es un trabajo que tiene algo de maníaco y de inútil: buscar entre las sopas de pasta cada una de las letras para repetir una y otra vez estas frases de conocimientos heredados habla de ideas sin digerir, de alumnos concienzudos que repiten sin entender, como recitando una plegaria sin fe.

Hay una corriente pesimista en Las palabras y las cosas. Los dibujos de villanos de dibujos animados, hechos con lápices de colores en un cuaderno de los que ya no se producen, se refieren a personajes que viven impulsados ciegamente por sus pulsiones y que siempre pierden. Es como si esa atención al detalle del alumno juicioso fuera un callejón sin salida, algo parecido al momento de exaltación donde el coyote, después de correr, se queda congelado en el aire, sin piso bajo sus pies.

Es un momento dramático y cómico, donde la alegría de la cacería, de la búsqueda de sentido, se choca contra la imposibilidad de alcanzar lo que se busca. Es el momento donde se toma conciencia del sinsentido, donde el alumno juicioso se da cuenta del abismo que existe entre las palabras y las cosas.

Manuel Kalmanovitz G.